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SUGIEREN LOS RESTOS QUE.............
Por Pascual Gómez

 

Castellar de Santiago y su comarca ha estado habitado desde los primeros zona de influencia Ibericatiempos de la llegada del hombre a nuestra península. Con la gran montuosidad , la caza era muy abundante y los abrigos naturales que ofrece la sierra hacían la vida todo lo agradable que podía ser para el hombre primitivo. En el termino de Aldeaquemada dejó su impronta en numerosas pinturas. Son numerosos los asentamientos de la edad del hierro en la comarca, donde IBEROS Y CELTAS disfrutaron de este sitio estratégico entre la meseta y Andalucía. Lugar de paso hacia los puertos del mediterráneo, fue atravesado por el Camino de Aníbal Camino de Anibal en su expedición guerrera contra Roma, en la II guerra Púnica. La gran influencia de las minas de Obulco y Cástulo hizo que los romanos construyeran una importante vía, llamada por algunos HERCULEA y por otros AUGUSTA por las importantes mejoras que introdujo el citado emperador, en su trazado. Atravesando el "saltus Castulonensis" (Sierra Morena) podría haber atravesado el paso por Aldeaquemada y nuestro pueblo (carretera de Aldeaquemada) hacia MARIANA. Se puede visitar un trozo de ella que aun se conserva cerca del susodicho pueblo. Así como el importante santuario Ibero-romano sito en el Collado de los Jardines. 
Con la decadencia del Imperio Romano y la debilidad de los pueblos germánicos, se propició la entrada en la península de los árabes hacia el año 711. Lo que en principio era una incursión de tanteo se convirtió en una invasión casi completa, a excepción de algunas zonas del norte de la península en que se mantuvieron algunos reinos cristianos. De esa época es el Castillo de Montizón, Las torres de Xoray, La torre de la Higuera,etc., en los términos de Villamanrique y Torre de Juan Abad. En otro paso natural de Andalucía a la meseta, por el valle del Guarrizas. Con la reconquista y el ensalzamiento de las Ordenes militares y su reparto de zonas de influencia, Castellar de Santiago queda situado en el Campo de Montiel en la influencia de la Orden de Santiago; también en zona fronteriza de disputas territoriales entre las ordenes militares. Su ubicación debió ser siempre la que actualmente ocupa,(monte de la Mata Mencaliz) ya que parece ser la mas adecuada con arreglo a las normas no escritas de establecimiento de población. (Cercana a río, a ser posible en su hoz si la tuviera, en altozano, para la evacuación de aguas de lluvia, protegida de los vientos del norte, cercana a camino o con enlace propio sobre otra vía) Requisitos que se cumplen en esta villa. Está rodeada por el norte por la Rambla y por el sur por el arroyo de la Fontona. Al parecer su nombre fue en algún momento el de Castellar de la Mata; por la gran montuosidad que había en los alrededores en ese momento. Aparece citada en "La relación de los pueblos de España" Ordenada por Felipe II. En el se dice "...Al primer capitulo dijeron que esta villa se llama Castellar de Santiago de la Mata, y el nombre se toma de un cerro que está cerca de dicha villa, un cuarto de legua a la parte del cierzo.En el cual cerro parece haber habido edificio antiguo como de castillo, aunque no se sabe cierto.Y ante de ahora se ha llamado el lugar del Castellar de la Mata Mencaliz .Y el tal nombre se tomo por que esta villa está situada entre muchas carrascas en cualquier parte del pueblo y por la mucha montuosidad que solia haber y a hay se llamó asi, no se sabe de donde toma este nombre........"
.........Al segundo capitulo dejeron que esta villa es pueblo nuevo que ha 30 años que se fundó, y le fundaron labradores que vinieron de la Serrania de Cuenca..............."
"...........A los 52 capitulos dijeron que en esta villa tiene 3 dias de fiesta al año. Que son: El dia de San Sebastian,San Benito y San Agustin. Y que el voto de San Benito es por razon que en esta villa está una reliquia y hueso de San Benito. Y el de San Agustin se hizo porque en tiempo pasado hubo mucha langosta. Y el de San Sebastian se voto por devoción particular que le tuvieron los vecinos.........." En la Villa del Castellar de Santiago el 18 de diciembre de 1565........
"Ver texto completo
Seguramente tuvieron ermita propia los tres, pero no se conserva ninguna. Sin embargo si se conserva la dirección de una de ella. La llamada Calle Ermita, que conduce probablemente a sus restos.Escudo en casa Ezequieles

Con el cambio de los tiempos o los autores el pueblo ha recibido varios nombres. Según las Relaciones topográficas de Felipe II.( Manuscrito existente en la Biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial), refiriéndose a Torre de Juan Abad en 1565, dice:"Al primer capítulo dijeron que esta villa se llama al presente la villa de la Torre Juan Abad e que se platica y ha platicado comúnmente que se decía la Villa de Santiago y que en tiempo que fue de moros la llamaron TorreAbad y que se platica que este nombre Villa Torre Juan Abad lo tiene por que hubo alcaide en la fortaleza de ella que se decía Juan Abad.".................."... y así mismo confina con la villa del Castellar de la Mata que tiene más de trescientos vecinos y esta tres leguas de esta villa y fue aldea de esta villa."
Aquí se ya refiere el nombre de Castellar de Santiago en esa fecha posterior a la emancipación del pueblo. Es posible que el nombre de Castellar de Santiago se deba a la dependencia de Torre de Juan Abad, que parece ser llamado anteriormente también Villa de Santiago.

Hasta 1563 estuvo englobada en el termino de Torre de Juan Abad, del que se emancipó previo pago de 5.000 ducados. Le fueron asignadas 8 leguas de termino, con lo que su territorio es un circulo con el pueblo en el centro.
Esta importante cantidad la hubo de pagar el pueblo arrendando la dehesa que tenia en termino de Montiel.

Muchas son las reseñas a nuestro pueblo a lo largo de los tiempos. En su Diccionario Geográfico- Estadístico sobre nosotros Madoz dice muchas cosas que no por sabidas resultan menos interesantes. Las transcribo tal como están escritas para dejarlo abierto si es necesario a otras interpretaciones:

CASTILLA LA MANCHA. MADOZ . 1850
Castellar de Santiago de la Mata. Villa con ayuntamiento en la provincia de Escudo Calle Capitán Marcos
Ciudad Real(11 leguas), Partido judicial de Valdepeñas(4), audiencia
territorial de Albacete(15), diócesis de Toledo(28), capitanía general de
Castilla la Nueva(Madrid 36) y corresponde al territorio de la Orden de
Santiago. Situado en un valle rodeado de sierras, es de clima húmedo
y saludable sin conocerse enfermedades endémicas de ninguna clase. Tiene 240
casas de ordinaria construcción de sólo el piso bajo y curiosas por fuera
por estar blanqueadas con frecuencia con la greda que se cría en abundancia
en las inmediaciones. Forman calles anchas y cómodas, aunque no son rectas,
pero están empedradas y limpias. La plaza  es cuadrilonga sin sopórtales, en
ella se encuentra la Casa Consistorial, la cárcel y el pósito. Hay una
escuela de primeras letras dotada con 1100 reales de los fondos públicos a
la que asisten de 50-60 alumnos, una iglesia parroquial dedicada a Santa
Ana, curato de Primer ascenso y de provisión del tribunal especial de las
órdenes militares; y en las afueras el cementerio, que no perjudica la
salud, 2 pozos de agua buena para el consumo de los vecinos y otros varios
para el de los ganados.
Limita al S. con Sierra Morena y villa de Aldeaquemada (Jaen) a distancia de
1 legua próximamente por todos los puntos y comprende  los poblados de
Azafranales, cortijos de Asensio y Canales; los cerros de la Atalaya Altas y
el Cambrón y de la dehesa boyal compuesta por varios terrenos montuosos y de
los pastos, en esta hay un sitio llamado el Terrero, se encuentra el mineral
de greda blanca de tan buenas cualidades como la que hay en El Viso, de la
cual se sirven los naturales para el blanqueo y otras veces la venden a los
pueblos inmediatos. Baña el término el río Cimbarra conocido también por Escudo en casa de la Señorita
Rambla de la Peralosa, del que ya se habló alguna cosa en el artículo de
Aldeaquemada. Otro arroyo llamado Mimbreras corre en dirección O-E; otro con
el nombre de Peñuela al N. y por último otro llamado simplemente la Rambla
que pasa por la orilla del pueblo corriendo hacia el O. que sólo tiene agua
en los inviernos; a esta Rambla se unía antiguamente una acequia para regar
50 fanegas de 1ª calidad, pero hace 30 años (está hablando de hacia 1850)
que se ha secado el manantial que tenía origen en una piedra pequeña
que existía en su nacimiento.
El terreno participa de llano, cerros y monte y la mayor parte consiste en
chaparros o coscojos, jaras, tomillos y otras matas.
Tiene 10 fábricas de alfarería de obra parda vidriada para el fuego, 3
tahonas, 1 molino de viento y 2 de aceite.

Muy interesante lo que dice Madoz, pero no menos lo es lo que se relata a continuación, utilizando fuentes propias y otras mas antiguas de otros autores, del que extraigo lo mas interesante de Hervas y Buendia que en su "Diccionario Histórico, Geográfico, biográfico y bibliográfico de la provincia de Ciudad Real".
Dice que Honorio III en su bula de 1217, expedida en favor del arzobispo D.Rodrigo Jiménez de Rada, la llama "Torre Albeg"(No muy lejos del pueblo, en Andalucía, aparece el los mapas un lugar denominado "Torre de Alver" ??)
Se refiere también a que las crónicas le llaman también "Torre Albril" ( o "Torre Albrit") y que era una de las torres de defensa que se extendían a lo largo de la Vía romana de Mérida a Zaragoza por "Laminiun". Conservada por el pueblo musulmán, hubo de ser rendida por la fuerza de las armas. La torre o castillo se encontraba en el cerro que recibió después el nombre de "Cerro Castellón" El que abandonado por cesar la lucha entre musulmanes y cristianos, y cesar por tanto de necesitarse vio levantarse próximo a el, el pueblo que tomaría su nombre.

Según Hervas, a mediados del siglo XVI ya tenia la villa 360 vecinos por lo que rondaría los 1.000 habitantes, de los cuales 30 eran hidalgos. Y no deberían ir nada mal las cosas al pueblo cuando en 1887 contaba con 2.121 habitantes. Casi la misma población que tiene actualmente, que según el INE a datos del 2.001 era de 2.209 habitantes

Inserto completo lo correspondiente a Castellar de Santiago lo escrito por Hervás y Buendia para su mejor comprensión, aunque resulte erróneo en algunas de sus partes. Creo que es un documento que merece estar aquí.

CASTELLAR DE SANTIAGO. {Diccionario Histórico-Geográfico de la provincia de Ciudad Real,
por D:Inocente Hervás y Buendía, publicado en Ciudad Real en 1.890).


Torre Alberg le llama el Papa Honorio en su Bula de 1.217 en favor de D. Rodrigo Jimenez de Rada, por la que concedió al ilustre prelado de Toledo "las Iglesias que con el favor de Dios habían sido arrancadas del dominio musulmán en su tiempo, y hallándose en su poder"; y al que nuestras crónicas y antiguos documentos nombran también y conocen por Torre Albrit. Era también una de las Torres que se extendían a lo largo de la vía romana de Mérida a Zaragoza por Laminiun, la que conservada por el pueblo Musulmán, hubieron de rendir las armas cristianas por la fuerza.
De regreso de la jornada de las Navas el valeroso arzobispo de Tolero quedóse en Calatrava para vigilar el campo de vencido enemigo y afianzar los provechosos resultados de la victoria. Y a fe que no estuvo ocioso, pues no sólo dedicó su celo y actividad a la reparación de los destrozos causados por el poderoso ejército de los cruzados, y a la repoblación de la Mancha, sino que en unión de los caballeros de Calatrava despojó al musulmán de cuantos castillos y plazas tenía aún a este lado del puerto del Muradal, señalando los Montes Marianos o Sierra Morena como el límite y barrera de sus dominios de la Nación Española. .
Hallábase la torre o castillo en el cerro próximo, que por esta razón recibió el nombre de Castellón, el que abandonado más tarde por haber cesado la lucha entre musulmanes y cristianos, y cesar por lo tanto su necesidad, vio levantarse en el monte a él próximo el pueblo, al que dio su nombre, el que por alzarse sus casas y población en la Mata de Mencalíz, se conoció, y fue este pueblo nombrado Castellar de la Mata de Mencalíz, Castellar de la Mata luego, y últimamente Castellar de Santiago de la Mata. Aldea de Torre de Juan Abad, porque la dehesa de la Mata pertenecía a su término, le fue anejo hasta el año 1563, en que logró su libertad e independencia de Felipe II, mediante el abono de cinco mil ducados, para los gastos de la costosa guerra que este monarca sostenía en aquel tiempo con los turcos, y cuya importante cantidad la sacó el pueblo arrendando por veinte años la dehesa que tenía en el término de Montiel. Por ese tiempo tenía Castellar 360 vecinos, de los que 30 eran Hidalgos.
Como su matriz Torre de Juan Abad pertenecía a la Mesa Maestral, ésta cobraba igualmente el diezmo en este pueblo y su término, perteneciendo al común de Montiel y gozando de la comunidad de pastos y demás privilegios de los demás pueblos de la comunidad, eligiendo su justicia y demás cargos concejiles en la forma común de todos los pueblos del Campo.
El curato era en aquel tiempo muy pobre, pues sólo tenía de renta el besamanos, ofrenda que hacían anualmente sus vecinos, y 5.000 maravedís que cobraba todos los años de la Mesa Maestral. El Hospital fue fundación de Andrés Sánchez, vecino de Cózar, pero sin renta, pues sólo tenía por objeto acoger a los pobres transeúntes.
Su parroquia está dedicada a Santa Ana, y es de primer ascenso. Pertenece este pueblo al partido judicial de Valdepeñas, y cuenta con 432 vecinos y 1.588 habitantes.setstats  

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ATROCIDADES ROMANAS (1)


Razones de índole agraria y económica explican la existencia de aquellas bandas de depredadores que antes y después de la llegada de los romanos saqueaban las ricas campiñas andaluzas y levantinas y contra las cuales tuvieron que habérselas los romanos al tiempo de la conquista de España. Las crueldades propias de aquellos tiempos y de aquellas guerras, tanto por parte de unos como de otros; las represalias atroces en las que competían invasores e invadidos, y la ruptura de los tratados según las momentáneas conveniencias de unos y otros, eran procedimientos los más apropiados para que las causas de origen económico, agrario o demográfico, no fuesen las únicas, antes bien se viesen fomentadas por estimulantes de odio y venganza.
La falta de tierras de labor, en efecto, determinaba, en buena parte al menos, que los indígenas menesterosos escaparan al monte en busca de aventuras practicando el robo a mano armada. Prueba de ello es que la sola oferta de tierras hechas por los romanos a estas bandas era bastante para aplacar y hasta desarmar a los forajidos.

(1) Esta estampa es adaptación resumida de algunos párrafos de mi estudio Bandas y guerrillas en las luchas con Roma, publicado en la revista Hispania, S, 1945, 547 y sigs.

reduciéndoles a la pacífica condición de labradores. Pero esta política se siguió muy pocas veces, prefiriendo los gobernadores y generales romanos la violencia. Vamos a ver a continuación unos ejemplos de ello y, de rechazo, la mucha parte que esta política de represión tuvo, con su secuela de crueldades y espoliaciones, en la aparición y multiplicación de las bandas armadas.
Hechos como los que vamos a narrar fueron sin duda alicientes en favor de su aparición.
Citemos en primer lugar la de Lucullus y advirtamos de paso que éste, con los demás episodios, no han llegado a nosotros por historiadores iberos -que, si los hubo, no los conocemos-, sino por latinos y griegos; y que, por tanto, sus negras tintas proceden de los propios escritos romanos, Lucullus había venido a España con el decidido propósito de hacerse rico a toda costa.
Pero éste no es delito que nos asombre por lo nuevo ni noS interesa por el momento. Más trascendencia que su afán por el oro tuvo la atroz crueldad y la infamante traición cometida con los habitantes de Cauca (la actual Coca, en la provincia de Segovia). Lucullus había atacado esta ciudad sin motivo alguno que lo justificase, y los caucenses, tras una inútil y corta resistencia. acabaron por entregarse, accediendo de grado a las exorbitantes imposiciones del romano (entre otras, a la entrega de cien talentos de plata, es decir, 2.216 kilos). Lucullus les pidió que, como garantía de paz, dejasen entrar en la ciudad una guarnición romana, a lo que también accedieron; pero tan pronto como ésta entró en el recinto y tomó las murallas por dentro, las tropas romanas la asaltaron desde fuera, dando la señal, a toque de trompeta, de matar a todos los caucenses en edad de tomar las armas, dice Appianós, y añade a continuación textualmente: Éstos (los caucenses), invocando los pactos y los dioses testigos y execrando la perfidia de los romanos, eran muertos cruelmente; de entre las veinte mil almas sólo unos cuantos pudieron escapar forzando las puertas.

La felonía ocurrió en el año 151 antes de J. C. y justifica. como una brutal provocación que era. los levantamientos que poco después habían de cundir por toda Castilla. llevando al grandioso final de Numantia.
Otra alevosía como la referida ocurria al mismo tiempo. pero no en Castilla. sino en Portugal. en la Lusitania. Era hacia el año 151 ó 150 antes de J. C.. cuando Galba. que había sufrido un serio descalabro por manos de los lusitanos -éstos deshicieron su ejército y mataron a siete mil romanos-. queriendo tomar venganza de un daño debido a su propia torpeza. pasó a Lusitania saqueándola a su placer. Los lusitanos. sin duda atemorizados. se presentaron a Galba en son de paz. diciendo que querían renovar el tratado hecho anteriormente con Atilius. antecesor de Galba. que ellos. los romanos. habían violado. Pero cedamos ahora la palabra al historiador griego Appianós para no perder ni una tilde de lo ocurrido en aquella triste y memorable ocasión :
Fueron recibidos favorablemente y pactó con ellos fingiendo lamentar el estado. en que por necesidad se veían. de entregarse al saqueo, de hacer la guerra y de faltar a los compromisos contraídos. La pobreza de vuestros suelos y la indigencia en que vivís -les decía- es lo que os fuerza a hacer estas cosas. Yo daré tierra buena a los amigos necesitados y la distribuiré para su colonización sin tacañería. dividiéndola en tres lotes.
Atraídos por tales palabras, dejaron sus propias haciendas. partiendo al lugar preparado por Galba. Éste los dividió en tres grupos, llevando a cada uno de ellos a un determinado llano y mandándoles que permaneciesen en él hasta que volviese una vez procurado el asiento definitivo. Dirigiéndose a los primeros, ordenólos que, como amigos que eran. entregasen las armas, y habiéndolas entregado los acorraló dentro de una cerca, envió contra ellos soldados armados y mató a todos. aun cuando ellos se lamentaban ante el nombre de los dioses e invocaban la fe jurada. Del mismo modo con gran rapidez mató a los del segundo grupo ya los del tercero, los cuales ignoraban aún lo ocurrido con los del primero.
Orosius dice que estos lusitanos eran de aquende el Tajo. Valerius Maximus añade que el número de los asesinados fue de ocho mil, entre ellos la flor de la juventud; pero Suetonius hace subir la cifra a treinta mil. De Livius y Valerius Maximus se deduce que parte de ellos fueron vendidos como esclavos en las Gallias. Un crimen de tal magnitud no podía quedar oculto ni dejar de conmover a todo ser humano conocedor del hecho. Lo de menos es, tal vez, la cantidad precisa de víctimas inútiles, con ser ello atroz; lo de más, la pérfida alevosía con que se cometió el crimen (2).
El crimen de Galba provocó el levantamiento general conocido por guerras lusitanas. Durante varios años y, paralelamente alas de Numantia, todo el Occidente de España se vio regado a raudales por sangre de lusitanos, celtíberos y romanos... No era sólo el problema económico ni demográfico el que importaba ya, era la sed legítima de venganza y la certeza de que con un enemigo cruel, injusto. pérfido y sin el honor debido a su mayor cultura, no había ya más que vencer o morir en la lucha. Todo lo demás carecía de interés; no valía la pena supervivir vencidos para caer en la muerte de la esclavitud, del destierro y de la vergüenza.
El incendio estalló brutalmente iluminando las riberas del Tajo, Duero, Guadia:na y Guadalquivir. 

 

(2) Conocido este por los romanos, halló en Cato el Mayor, nombre que ha pasado a la historia por su integridad moral y la rectitud de su conciencia política, un acusador temible, al que se unieron otros más, pero estos acusaban ya con móviles políticos, interesados. Galba, en efecto, fue llevado al año siguiente, tras el cumplimiento de su magistratura, ante los rastra, donde oyó sus propios crímenes, pero como tenia apoyos de toda índole logró la absolución de un tribunal vendido al favor. Su nombre, empero, no se borró de las mentes romanas y sus hechos y el proceso vergonzoso a que dieron lugar pervivió como caso execrable en la memoria de todos. Cicero, Quintilianus, Suetonius, Gelius, Frontinus y algunos otros más, lo recuerdan
amargamente, como lo hacemos aún hoy, pasados ya veintidós siglos.
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Por doquier se buscaba al romano. por todas partes se castigaba al que le servía de ayuda. y hombres de todos puntos acudían a engrosar las filas de aquellas guerrillas de «bandoleros» mandadas entonces por un verdadero genio de la guerra. que a sus dotes políticas, dotes tan extraordinarias como las guerreras. se unían el ímpetu y la rabia cosechada cuando. viendo como eran degollados sus compañeros. no pensó en otra cosa que en la salvación propia para vengarlos. He aludido, bien se echa de ver a Viriato.
Viriato, en efecto. era uno de ]os varios miles que cayeron en la red mortal de Galba; pero Viriato fue también uno de los pocos que lograron evadirse en el tumulto del homicidio en masa. Es entonces cuando entra en la Historia y entra rodeado de sangre. de traición y ardiendo en santa ira. De entonces en adelante su vida ha de vivirla para perseguir al romano y sus aliados, ya no en encrucijadas y caminos. como antes. cuando siendo «bandolero». como dicen despectivamente algunos textos. acechaba con un puñado de hombres el paso de un convoy romano o caía de improviso sobre una ciudad aliada del invasor. saqueándola y llevándose sus mieses y ganados; Viriato iba a buscar ahora a los romanos para dar batallas de más trascendencia. mandando no cuadrillas. sino verdaderos ejércitos. de varios miles de hombres decididos a todo. El móvil no era ya el robo de ganados. como simples cuatreros. ni la venganza mezquina de una tribu contra otra. ni el problema de la tierra, ni el del sustento diario. sino el de aniquilar al enemigo. El arte menor militar del golpe de mano. de la trampa. la emboscada. propia de aquellas embrionarias cuadrillas semejantes a las de los bandoleros. se van a convertir en un arte mayor. con grandes masas de soldados. con objetivos importantes y decisivos. con expediciones perfectamente planeadas. con iniciativas trascendentes. La guerra iba a dejar de ser para el romano una guerra de policía colonial para convertirse en algo más serio. en una guerra para la cual no bastaban ya los ejércitos ni los generales, era necesario sobre todo un valor sobrehumano. porque el enemigo no entendía de treguas. de perdón ni de claudicaciones. Los historiadores latinos mismos nos dicen que en Roma temblaba la juventud cuando se hablaba de reclutar hombres para España. Los mismos historiadores nos dicen que los muchachos se ocultaban. desertaban. simulaban taras físicas o se acogían a servicios secundarios. porque su servicio militar en España les daba terror. :
Pasó esta atroz guerra. pero no cesó la crueldad romana como lo prueba el siguiente episodio ocurrido unos treinta y cinco o cuarenta años después de lo de Numantia. 
En efecto. Didius. cónsul de la Citerior entre el 98 y el 94 antes de J. C.. se atrevió a repetir la alevosía de Galba. Cuenta el historiador Appianós. entre otras atrocidades (como la de haber matado a cerca de veinte mil arévacos no sabemos si en guerra o en paz). que habiendo tomado tras nueve meses el sitio de una ciudad llamada Kolenda. de situación desconocida para nosotros vendió como esclavos a todos sus habitantes. incluso las mujeres y los niños. El mismo historiador nos cuenta a renglón seguido cómo resolvió el problema económico que agobiaba a los habitantes de cierta ciudad. que no nombra, sita cerca de la anterior. de Kolenda. En la tal ciudad habitaban gentes celtibéricas procedentes de diversos lugares. sin duda refugiadas de los pueblos vecinos. Vivían ala sazón en armonía con los romanos; es más, cinco años antes habían servido bajo las filas romanas combatiendo a los lusitanos. Cesadas las guerras. estos hombres. que no tenían hacienda propia ni modos de ganarse la vida. vacaron en el ejército. y ante la imperiosa necesidad de vivir hubieron de lanzarse al monte; su indigencia -empleemos las mismas palabras de Appianós- les impulsaba a vivir del robo. El cónsul se decidió a exterminarlos. sin tener en cuenta la realidad de su situación ni sus méritos contraídos para la causa romana, y no cabe pensar en la miopía política de Didius -lo que haría en cierto modo disculpable su decisión-. porque para atraerlos al lugar de su sacrificio empleó el vergonzoso ardid de ofrecerles lo que verdaderamente necesitaban para la paz de todos: tierras. Pero es mejor que leamos las mismas palabras con que narra el hecho el
historiador alejandrino :
Didius se decidió a aniquilarlos contando con la aquiescencia de los diez legados entonces presentes. Hizo saber a las personas más destacadas de entre ellos que quería dar a los necesitados las tierras de los kolendanos. Viendo que la noticia había sido acogida con alegría, mandóles la participasen a sus conciudadanos y que partiesen con sus mujeres y niños a recibir la tierra. No bien llegaron ordenó a los soldados salir de la empalizada ya las futuras víctimas entrar dentro de ella y so pretexto de contar su número fue separando en un lugar a los hombres, en otro a los niños con las mujeres, a fin de poder calcular qué cantidad de tierra había de serles distribuida. Cuando entraron en el interior del foso y de la empalizada, Didius, rodeándoles de soldados, aniquiló a todos. Didius. por estas cosas concluye Appianós no sin ironía- fue honrado con el triunfo.

Extraído de: 25 estampas de la España antigua. Antonio García y Bellido, del que recomiendo su lectura completa.

 

 

EL CONEJO IBÉRICO

Por A. García y Bellido

Ni los griegos, ni al parecer tampoco los latinos, cuando arribaron a nuestras costas, tenían clara idea de este animalito tan frecuente en España. Por lo menos los autores griegos lo describen como algo muy particular, semejante a la liebre, pero distinto a ella. No tenia entre los helenos, un nombre propio, siendo designado por ellos simplemente como "liebrecillas" (lagidia), como "liebres de madriguera"  (leberides). El nombre de kyniklos, que emplea Polybios, parece una helenización del latino de cuniculus, que a su vez derivaría propio por el que era conocido entre los iberos; pues según Varro y Plinius (en textos que luego reproduciremos enteros), a estos animalillos, semejantes a las liebres, se les llama en Hispania -dice textualmente el naturalista siguiendo a su fuente, Varro- cuniculi (leporum generis sunt et quos Hispania cuniculos appellant). Así, pues, el nombre actual usado entre nosotros es tan viejo como los propios iberos de lberia, ya que cuando éstos llegasen a la Península debía de existir el conejo como animal indígena; al menos se han descubierto restos óseos de él en algunos yacimientos paleolíticos. Sin embargo, su origen más remoto parece ser el norte de África. A las islas Baleares no pasó, empero, sino en tiempo ya históricos o protohistóricos, a juzgar por los textos que luego presentaremos.

Su importancia para nosotros, los españoles, rebasa el plano de la mera curiosidad para convertirse, casi, en un animal simbólico. diríamos totémico, con mucha más razón que el toro, el águila o el león (el último de los cuales suele figurar en nuestro escudo, aun cuando el león haya desaparecido de nuestra Península mucho antes de alborear los tiempos históricos). y esta aseveración estriba en el hecho de que parece muy probable que el nombre de Hispania derive de la voz fenicia L-shepham-im, que significaría algo así como «costa o isla de los conejos».

El poeta latino Catullus, hacia mediados del siglo I antes de J. C., llama al centro de España Cuniculosa Celtiberia.

Aún en pleno Imperio, en las monedas de Hadrianus, suele aparecer el conejo como símbolo de Hispania.
La primera descripción que poseemos del conejo ibérico está escrita en griego a fines del siglo II antes de J. C. Se la debemos a Polybios, que estuvo en las tierras de Soria (Celtiberia} durante el cerco de Numantia, y recorrió otras partes de España por la misma época. Es muy clara, y en ella se ve la inteligente curiosidad que un griego ponía siempre en todo lo que fuera un conocimiento nuevo. He aquí la interesante
y breve descripción que de estos animalillos nos ha legado Polybios:
Visto de lejos el «kyniklos» se asemeja a una liebre pequeña, mas cuando se le coge en las manos se ve que es muy diferente, teniendo otra forma y sabiendo, al comerlo, de modo muy distinto. Pasa la mayor parte del tiempo bajo tierra.
Strábon, quizá bebiendo en Polybios, Poesidónios y Artemídoros, nos da más detalles de sus hábitos y el modo de cazar el conejo. He aquí la cita :
Los animales dañinos son raros (I), a excepción hecha de unos «lagidia» (2), que agujerean la tierra ya los que algunos llaman «leberídes». Estos animales, como se alimentan de raíces, destruyen plantas y semillas. Así ocurre en casi toda I bería, extendiéndose el mal también hasta Massalía (3) e incluso las islas. Cuentan que en cierta ocasión los indígenas de las Gymnésiai (4) enviaron unos legados a los romanos pidiéndoles otras tierras, pues se veían expulsados de las que tenían por estos animales, imposibles de combatir dada su multitud. Y, en verdad, tal recurso puede ser útil cuando -lo que no siempre acaece- una invasión de este género sobrepasa sus proporciones habituales y se propaga como la peste, a modo de las plagas de serpientes o de ratas. Mas en los casos normales se han descubierto diversos modos para cazarlos, como el consistente en el empleo de la «comadreja salvaje», que cría Libye (5). 

Ésta, convenientemente educada para ello, se la pone, una vez abozalada, en las bocas de las madrigueras; la comadreja, entonces, extrae con sus uñas a la liebrecilla, que es apresada, o bien la obliga a huir a su escondrijo. buscando una salida donde, los cazadores allí apostados, la cogen.
Esta caza no es, ni más ni menos, que la aún empleada del hurón; es decir, la de la «comadreja salvaje» de Strábon. de la viverra de Plinius. Pero la primera noticia conocida del hurón hispánico es muy anterior a estas fechas. La hallamos ya en Heródotos. que escribía hacia
mediados del siglo v antes de J. C. En esta noticia se habla de los hurones que se encuentran entre las plagas de silphion, en el norte de África. en la Libye; y Heródotos añade que son muy semejantes a los hurones tartéssicos. Por esta referencia se comprueba también el origen norteafricano del hurón, al que alude Strábon. Más adelante el mismo autor, Strábon, nos vuelve a hablar de la plaga de los conejos de las Baleares. dándonos nuevos detalles y suministrando de paso también noticias sobre el origen de los conejos en las Baleares.

Habla Strábon : A la fertilidad de la tierra unese el no tener apenas animales dañinos. Las mismas "liebrecillas", según dicen, no son indígenas, sino descendientes de una pareja introducida de la tierra firme vecina. La especie se multiplicó de tal modo que sus habitantes (6), viendo sus moradas derribadas a causa de las galerías abiertas bajo tierra por ellas y destruidos por la misma causa sus árboles, tuvieron que, como ya hemos dicho (7), pedir auxilio a los romanos. Pero ahora la destreza adquirida en su caza no da lugar a que el mal se reproduzca, cultivando los propietarios sus campos con fruto.

También son explícitos los autores latinos. El primero de ellos es Varro, el sabio polígrafo de tiempos de Caesar, que estuvo en España durante las luchas de éste con los pompeyanos, en cuya bandería figuraba.
En su libro de agricultura (Rerum Rusticarum) dedica un corto capitulo a las liebres, citando entre ellas a los conejos hispanos. Según Varro hay tres especies de liebres : una de tipo itálico (a la que pertenece también cierta liebre española); otra la de la parte de los Alpes, y una tercera, privativa de España. Es el conejo propiamente tal. 

He aquí lo que dice de él Varro: La tercera especie es la que se cría en Hispania, que se asemeja algo a nuestra liebre. pero es menor. La
llaman «cuniculus» (8)....... y puesto que has estado muchos años en Hispania (9), creo te habrás preocupado
de traer de alli algunos conejos.


Del mismo autor latino procede la cita que hallamos en PIinius, y que dice: Hay ejemplos no menos admirables de destrucciones causadas incluso por animales despreciables a fuer de insignificantes. 

Cuenta M. Varro: que en Hispania fue socavado un «oppidum» (10) por los conejos. Sin duda es el mismo caso a que se refiere
Strábon en las líneas ya transcritas.
En cuanto a Plinius, el naturalista, que también estuvo largo tiempo en España, un siglo, aproximadamente, después de Varro, he aquí sus noticias, que son, en junto, las que ya hemos visto en Varro y Strábon. mas algunas nuevas :

Al género de las liebres pertenecen también los animales que en Hispania llaman «cuniculi». Su fecundidad es extraordinaria (11), sembrando el hambre en las islas Baliares al destrozar las cosechas de sus campos. Los gazapos sacados del vientre de su madre, o cogidos en la época de lactancia. sin vaciarles el vientre. son tenidos como un bocado gratísimo. Son llamados «laurices» (12). Es cosa cierta que los baliaricos pidieron al divino Augustus una ayuda militar para evitar su multiplicación. La «viverra» (13) se aprecia mucho para la caza del conejo. Se la introduce en las madrigueras que tienen varias bocas -de aquí el nombre del animal (14)- y se les obliga a salir fuera donde son capturados. 

Añadamos esta última nota, también pliniana, referente a los conejos: En Ebussus (15) mueren en la costa, y brotan cerca de la tierra cerca de Hispania y en las Baliares .

(I) Dice hablando de la fauna ibérica.
(2) Liebrecillas en griego
(3) Marsella
(4) Baleares.
(5) África. 
(6) Los de las Baleares.
(7) Alude al párrafo acabado de copiar.
(8) Conejo.
(9) Dice uno de los interlocutores del fingido diálogo al mismo Varro.
(10) Ciudad fortificada.
(11) Recuérdese la plaga de ellos a poco de su introducción
en Australia, donde causó devastaciones tremendas en extensiones enormes.
(12) Palabra. sin duda, indígena. Esta noticia de los laurices parece toda ella original de Plinius, que debió conocerla durante su estancia en España.
(13) La viverra es una «comadreja salvaje», según Strábon: nuestro hurón. ;
(14) Es una falsa etimología que asimila al cuniculus con la misma voz latina que significa conducto, canal, mina. Esta etimología se encuentra ya en Hellianus, Natura Animalium.Xll, 15, y Varro, Rer. Rust., III, 12, 6. -
(15) Ibiza. 

 

 

 

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