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Cirilo del Río: Un manchego en el Gobierno
de la República, por Francisco Asensio Rubio. Ministerio de Medio
Ambiente, Medio Rural y Marino: Madrid 2010
ALFONSO GONZÁLEZ-CALERO
Día 25/01/2011 - 18.16h
Nacido en Castellar de Santiago (CR), en 1892, de familia acomodada, Cirilo del
Río sería posteriormente abogado civilista de prestigio, en Ciudad Real primero
y luego en Madrid, presidente de la Diputación de Ciudad Real, y político
destacado a nivel nacional desde las filas primero de la Derecha Liberal
Republicana y posteriormente del Partido Republicano Progresista.
En octubre de 1933 es nombrado ministro de Agricultura por el nuevo jefe de
gobierno, Diego Martinez Barrio; se mantendría en este puesto hasta finales del
año siguiente. En 1935 y hasta las elecciones de febrero de 1936 sería ministro
de Obras Publicas y Comunicaciones, primero en un gobierno presidido por Lerroux
y posteriormente con Samper y con Portela Valladares.
Su labor más destacada la realizó en la primera de las carteras mencionadas, en
la que mantuvo su compromiso con la ley de Reforma Agraria aprobada en el
anterior gobierno republicano, pues en su etapa se sigue aplicando esta ley
republicano-socialista, y se incrementa la protección a los pequeños
propietarios.
Como era frecuente en esa época, Del Río atiende también a los intereses de la
provincia por la que había sido elegido diputado, Ciudad Real, y promueve, entre
otras cosas las primeras medidas de protección del enclave de las lagunas de
Ruidera, además de numerosas obras públicas de carácter local.
Tras su desempeño como ministro, Del Río desaparece de la escena pública, y
después de la Guerra Civil, pasa por la humillación de ser depurado en su
carrera profesional como abogado hasta que consigue resarcirse de ello y
dedicarse a su profesión y a su principal distracción, la caza. Muere en Madrid
en 1957.
Francisco Asensio Rubio, docente en la UNED de Valdepeñas y que había
investigado hasta ahora, a fondo, todo lo relacionado con el sector educativo en
la provincia de Ciudad Real, se adentra aquí en un estudio profundo que es mucho
más que una simple biografía, para entrar a analizar todas las polémicas
relativas a la política agraria de la Segunda Republica, así como las múltiples
divisiones dentro del campo del republicanismo moderado en ese periodo
turbulento. El libro, que incorpora abundantes fotografías, se abre con un
prólogo de J. Sisinio Pérez Garzón, catedrático en la UCLM.