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Justiniano Rodríguez Castillo
LOS CAMINOS EN EL CAMPO DE MONTIEL EN LA ÉPOCA DE CERVANTES
Actas del IV Congreso de Caminería Hispánica - Tomo III - págs. 1055-1060
Es sin duda Don quijote de la mancha, novela de caminos y venta, y salvo en dos
ocasiones concretas, el Toboso y Barcelona, toda ella trascurre en los caminos y
encrucijadas donde D. Quijote espera alcanzar la gloria y Sancho panza su
Ínsula.
A pesar de la insistencia de Cervantes que hasta cinco veces repite que las
aventuras y desventuras de D. Quijote transcurren en el Campo de Montiel; en el
prólogo; Cap. 1; Cap. VII; Cap LVII y en el VII de la segunda parte; ninguna de
las rutas conocidas, siendo numerosas, se han trazado por los caminos del mismo.
Podríamos suponer segundas o torcidas intenciones, pero creo que esto es fruto
exclusivo del desconocimiento por parte de quines trazaron, de esta comarca y
sus caminos, alejada de todas partes, ignorada por muchos y mal estudiados por
todos. Es por eso, que quisiera dar a conocer los caminos del Campo de Montiel,
donde según Cervantes, debemos buscar las huellas de Rocinante.
Mucho ha llovido para que se conserven, difícil resulta en una novela precisar
con metro y reloj, como algunos quieran, las andanzas de nuestro héroe, pero
parece indudable que si en algún sitio hemos de situarles, ha de ser en estos
caminos y parajes, que algo tendrán, cuando el genial Cervantes sitúa en ellos
la acción de su novela.
Han sido numerosos los autores, Unamuno, Azorín, Jacacci, Galdós y una largo
etcétera, que han tratado de aprehender y descifrar los motivos de Cervantes
para esta ubicación, motivos que si están claros en otras obras, nos son
desconocidos en el Quijote.
Tampoco debe resultarnos extraña la expresión «y comenzó a caminar por el
antiguo y conocido Campo de Montiel», ya que desde el sur se accede al mismo por
un camino que todavía en el M.T.N. de 1888, figura con el nombre de vía de
Aníbal.
No obstante, en la última y al parecer completa edición del Quijote de Francisco
Rico, ya se incluye un mapa del Campo de Montiel de 1575, y otro con uno de sus
caminos principales, el de Cuenca a Granada, así como una litografía de Venta
Nueva, pórtico de Sierra Morena desde el norte; con lo que podríamos entender
que esta comarca empieza a conocerse y considerarse como la única patria de D.
Quijote.
Centrándome en el tema de mi comunicación empezaré con unas palabras de Corchado
Soriano: «El nudo de comunicaciones antiguas que forma el Campo de Montiel, con
ramales hacia Andalucía, Campo de Calatrava y San Juan, Uclés y Cuenca, y el
Levante y Sudeste, hizo que, indudablemente, la resistencia musulmana se
aferrara a él y no pudo ser desalojada hasta que, desbordada por ambos lados, su
permanencia les fue insostenible, pero su apego a esta región y el valor que le
concedían, se demuestra evidentemente con el ser único punto de la meseta donde
los musulmanes volvieron a poner pie mucho después de su reconquista». Red de
comunicaciones que, en palabras del mismo autor, estuvo vigente hasta bien
entrado el siglo XVII.
Sería el descubrimiento de América y traslado de mercancías a los puertos
atlánticos lo que determinaría la pérdida de importancia de éste, y de los
caminos que a él conducían, que venían siendo usados desde la más remota
antigüedad, y de los que ya Tito Livio nos dice que por entonces llamado camino
de Aníbal se llevó Hércules los ganados del rey Gerión, de ahí su primer nombre
de vía Heraclea.
Esta situación ventajosa la de el puerto por donde se atraviesa Sierra Morena,
que es en longitud y pendiente, como el diez por ciento de Despeñaperros; hasta
el punto de que el primer proyecto de ferrocarril Madrid-Sevilla, se hizo por
aquí, aunque por otras razones se hizo por paso tan ilógico, que el actual
trazado del AVE ha evitado.
Del mismo modo el Campo de Montiel era paso obligado a Murcia y Cartagena, por
eso, Alcaraz, ciudad limítrofe al mismo, lleva en su escudo la leyenda «Llave de
España», por encontrarse entre Toledo, Murcia, Granada, Jaén y La Mancha, en
palabras de D. Pacual Madoz.
Sierra Morena, límite sur del Campo de Montiel, termina aquí para coincidir
perpendicularmente con el Sistema Prebético en las sierras de Alcaraz y Segura
perdiendo ya su abruptuosidad y permitiendo un paso más llano, por lo que en
época de tracción animal, con el puerto de Cartagena y la ciudad de Granada, la
tercera en población, desempeñaron estos caminos y comarca un papel importante
en la historia y comercio de España.
De muy diversas formas se ha llamado a este puerto a lo largo de la historia,
como Saltus Castulonensis, lo citan los romanos por su proximidad a Castulo,
actual Linares, en la Edad Media se le llama puerto de Montizón, por tener al
norte el castillo de este nombre y al sur las aldeas de Montizón, así lo llama
Sancho IV en una carta de privilegios concedida a Santisteban del Puerto para la
custodia del mismo.
Mon-tizón, es decir, motes negros, como también lo llama Cervantes en los
epitafios de los Académicos de la Argamasilla, haciendo andar a D. Quijote el
Campo de Montiel desde la gran sierra Negra hasta el herboso llano de Arajuez.
También se llamó puerto de San Esteban, tal vez por la proximidad a Santisteban
del Puerto, o viceversa, Madoz, y también en la comarca, lo llama Barranco
Hondo.
Al ser la comunicación natural entre el Levante y la Bética, para algunos
autores, sobre este camino se desarrolló la segunda guerra púnica, acampando en
invierno el ejército cataginés en las proximidades del mismo para impedir el
paso a la bética de los romanos; conservándose todavía un lugar «Piedras Negras»
con el mismo nombre, y donde en el año 210 a.C. Asdrúbal burla a Claudio Nerón
con una estratagema que luego usaría César en la guerra de las Galias.
Algunos autores sitúan en esta comarca la primera batalla de Munda, al
encontrarse el ejército romano bajando por la Vía Augusta, y el cartaginés
viniendo por el de Cartagena; cruce de caminos que Cervantes conocería cuando
hace decir al cura pero Pérez, a la princesa Micomicona, subiendo de Sierra
Morena, «por mitad de mi pueblo hemos de pasar, y allí podrá tomar la derrota de
Cartagena».
Pues bien, el camino por excelencia del Campo de Montiel (nº 1) es el que
atravesándolo de sur a norte, entra por el citado puerto, y también ha cambiado
de nombre a lo largo de la historia; es el camino de Hércules o vía Heraclea,
camino de Aníbal, y después de los arreglos del mismo en época romana, vía
Augusta, llamado más tarde por los musulmanes camino de los arrecifes, es decir
camino empedrado.
Hoy en la zona se le conoce como el camino real, y en el M.T.N. aparece como
camino o vereda de los Serranos, también llamado Cañada Real de Andalucía, pues
como casi la mayoría de estos caminos, también hacía de vía pecuaria, siendo
usado hasta la desaparición de la trashumancia.
Figura en los M.N.T. de 1888 como vía de Aníbal entre las Aldeas de Montizón y
Puebla del Príncipe; y como vía romana entre Villanueva de la Fuente y Viveros.
Fue la primera calzada que hicieron los romanos y unía las columnas de Hércules
en Cádiz, con Roma, y su documentación es clara y abundante, ya Plinio la
refleja en su mapa de caminos de Hispania; los vasos Apolinares o de Vicarello,
para esta zona dan las siguientes mansiones: Ad Morun y Solaria en Jaén, las
actuales Navas de San Juan y Aldeas de Montizón, al sur de Sierra Morena;
Mariana y Mentesa ya en el Campo de Montiel, las actuales ermitas de Mairena en
la Puebla del Príncipe y Villanueva de la Fuente, ciudad esta que Ptolomeo ya
sitúa correctamente en latitud y logitud; Libisossa, ya en Albacete, la actual
Lezuza, de donde por Chinchilla, Almansa y Játiva se dirigía a Tarragona.
Lezuza, a unos 30 Kilómetros de la cueva de Montesinos hace que este camino sea
el que más probablemente llevó D. Quijote hasta Barcelona.
También citan dicho camino Tito Livio en las guerras Púnicas; Petronio en el
Satiricón; Polión en su Epistolado Ciceroniano, haciendo estos últimos
referencia al bandolerismo existente que interceptaba los correos de Roma,
situación endémica que siglos más tarde querría solucionar nuestro buen Hidalgo.
Encarga Roma a Sixto Mario, la normalización de este paso, personaje que pasaba
por ser el más rico del Imperio, tanto que acusado falsamente de incesto y
arrojado de la peña Tarpeya, sus bienes son confiscados por el propio emperador;
su negocio era la explotación de las minas de Hispania y de su nombre Mario,
algunos hacen derivar el de Sierra Mairena o Morena.
Fue él quien convirtió las paradas o ventas de la comarca en poblaciones y
castillos, de los que hay sólo en la parte norte, hasta 32, y por eso leemos en
las relaciones topográficas de algunos pueblos como Montiel, que en su término
no hay ventas por estar todos los pueblos a menos de dos leguas, siendo en una
de estas torres del sur donde murió Cneo Escipión.
A través de esta vía se puede documentar el paso de Taquir, Abderramán III con
su ejército, Alfonso VIII en la batalla de la Navas, según algunos autores, el
Cid, para entrevistarse con Alfonso VI que sitiaba Ubeda, Enriqie II, Santa
Teresam Cosme de Médicis, el pícaro D. Gregorio Guadaña y Felipe IV en su viaje
a Doñana, viaje que no relata Quevedo en 1624 en carta al marqués de Velada.
Figura igualmente en los repertorios de Villuga y Menses, Itinerario XIV, y en
la Cosmografía de Fernando Colón como itinerario de Barcelona a Sevilla.
Naturalmente que este puerto afluyen otros caminos aprovechando su orografía, y
encontramos a este del camino Real de Ojuelo (nº 2) , que desde la sierra de
Alcarz y venta del Ojuelo, próxima a Puebla del Príncipe, llega a Venta Nueva.
Como ramal del primero y desde Puebla del Príncipe hasta Villanueva de la
Fuente, encontramos en el M.T.N. un camino real de Levante a Andalucía que pasa
al este y por por debajo de Albadalejo, nombre ya muy caminero (nº 1‘a).
Al oeste de la vía Augusta y desde el norte, encontramos el camino de Cuenca a
Granada (nº 3), que desde Villarrobledo, Ossa de Montiel, Villahermosa y
Villamanrique llega a Venta Nueva, figura en los repertorios de Meneses y muy
probablemente sea el tan buscado camino de los Berones, conservándose tramos
empedrados en Montiel y Villahermosa.
Por este camino pasa hacia el sur el 20 de septiembre de 1836 el general
carlista Gómez, documentándose así con exactitud el mismo.
Más al oeste del citado (nº 4) encontramos el que desde Venta Quesada, por
Membrilla, La Solana, Alcubillas y Cózar llega a Venta Nueva, que cruza el río
Jabalón en Alcubillas por un puente que Madoz llama de la carretera vieja de
Andalucía, camino Real de carros de Andalucía, según Corchado Soriano, que fue
el seguido desde madrid por Felipe IV en 1624, lo que nos hace suponer que
estuvo en servicio al menos hasta la apertura de Despeñaperros en 1722.
En la citada Venta Quesada, sitúa Richard Ford en 1845, la venta donde D.
Quijote es armado Caballero.
Según los itinerarios de Antonio, del Campo Laminitano, situado en esta región,
partían la vía 29 (nº5), que enlazaba Mérida a Cartagena, pasando por Sisapo y
atravesando el Campo de Montiel con la Vía Augusta en perpendicular en
Villanueva de la Fuente; camino hoy seguido por las carreteras Badajoz-Ciudad
Real y Ciudad Real-Murcia, separándose del mismo un ramal en Cañamares, llamado
todavía camino de Alicante.
Atravesaba el Valle de Alcudia por Sisapo, La Bienvenida actual, y llega al
Campo de Montiel por San Carlos del Valle como camino de las carretas y al norte
de Villanueva de los Infantes como camino real de la Plata, como podemos ver en
el M.T.N. actual, y del que dice Fernando Colón en el siglo XVI que estaba
empedrado.
Ya que la plata del valle de Alcudia se transportaba en carretas hasta Cartagena
para su embarque a Cartago y Roma, parecen lógicos estos nombres, y debió ser el
camino más importante de Villanueva de los Infantes cuando en él todavía se
conserva la cruz de los asaetados por la Santa Hermandad.
Más al norte y casi paralelo al anterior nos encontramos con el camino de Ciudad
Real a Alicante (nº 6), hoy correspondiente con la carretera 430 de Ciudad Real
a Valencia que atraviesa el Campo de Montiel por Membrilla-La Solana-Alhambra-Ossa
de Montiel y pasa cerca de Lezuza, pasaba por las Lagunas de Ruidera cerca de la
cueva de Montesinos y ermita de San Pedro.
Por último, también partía del campo Laminitano la vía 30 de los Itinerarios de
Antonio, que lo unía con Toledo, y que partiendo de Villanueva de la Fuente pasa
por Cañamares, las Lagunas de Ruidera donde se cruza por debajo de la ermita de
San pedro con el anterior, sigue por Argamasilla y Consuegra a Toledo.
Este camino todavía se conoce y así figura en el M. N.T. como camino de
Alandumbar, nombre que según el hispanista argelino Ahmed Abi-Ayad, podríamos
traducir como el camino por donde Dios Soluciona todo.
Naturalmente que todos los caminos descritos tenían un sin fin de atajos y
desviaciones que usaban según la estación seca o lluviosa, que en unos casos
eran intransitables, o más agradable en verano por el agua y la vegetación.
Vemos cómo se forma una red de caminos y encrucijadas en un terreno casi
desértico como Cervantes y Quevedo califican a esta zona, que al no estar y
menos en ese tiempo cultivada, los atajos y rodeos son innumerables, resultando
fácil perderse, especialmente en el camino de Alandumbar, por lo que también
parece lógico este nombre musulmán.
No sería pues aventurado pensar que para una novela de caminos y encrucijadas le
pareciese a Cervantes el Campo de Montiel, el mejor lugar donde ubicar las
aventuras de su protagonista, pues sabemos por Cristóbal Pérez Pastor en su
documento LXVIII del tomo II, pág 241; que Cervantes en el año 1593 hace un
recaudo de Mairenilla, y el 26 de enero de 1594, otro en Villamanrique de quince
fanegas y media de trigo y cinco de cebada; documento incompleto y con el que
tampoco tiene suerte el Campo de Montiel.
No obstante mucho tenía que conocer Cervantes esta comarca ya que los datos
geográficos o camineros que nos da en El Quijote son tan precisos que no admiten
duda; así en el Cap. XXIII nos dice después de haber salido de la cueva de
Montesinos «no lejos de aquí, está un ermita que tiene una abitación o pequeña
casa».
Sitúa la ermita cercana y por debajo de la cueva, ermita que aún persiste aunque
reconstruida, con la casa del santero al lado y una habitación que hacía de
posada.
Allí se encuentran con un mozo que va a Cartagena, donde se armaban Galeras, y
ellos van camino de Barcelona, siendo este el punto justo donde se cruzan los
dos caminos como hemos visto.
Esta habitación o pequeña casa es la única de segura localización en toda la
obra, está, lamentablemente dejada de los poderes públicos, aunque restaurada,
suponemos que bien, por los propietarios.
Si en esta comarca y sus caminos podemos ajustar las distancias que Cervantes
da, y encontrar los detalles que cita, si además repite hasta cinco veces que es
el Campo de Montiel por donde Don Quijote corre sus aventuras; parece indudable
que aquí es donde habrá que situar la ruta que algún día se haga de las mismas.
En nombre de la Asociación de Amigos del Campo de Montiel, propongo algunas
posibilidades que llevarían a la mayor difusión y mejor conocimiento de la ruta.
Son proyectos ambiciosos pero realizables, si se cuenta con el suficiente empeño
e ilusión; amén de que habiendo una ruta conocida y verosímil sería visitada, se
podría hacer en la comarca una especie de aula abierta donde con las
escenificaciones oportunas se mostrasen las nobles ideas de Cervantes puesta en
boca de Don Quijote, como ejemplos de sus sentimientos de igualdad, justicia
heroicidad, etc., virtudes que me atrevería a calificar de precursoras de los
derechos humanos.
Puestos a soñar, también se podría hacer, como expuse en un congreso en Menorca,
vaciando la cueva de Montesinos, una escenificación fija del sueño de Don
Quijote dentro de la misma.